Al artículo sobre el caso Moisés, que antecede a este post, le han llovido comentarios Furibundamente Feministes. La mitad de sus autores (la "e" en este caso  no es porque sean hombres sino porque se supone que evita sexualizar o "generizar" el término) no leyeron el artículo. Y otra buena parte no lo entendió. 

Es un artículo que habla de un homicidio cometido hace poco. Sobre el que recayó una sentencia que pude oír. Y sobre las presiones que hubo para que esa sentencia no fuera lo que fue. 

Para ilustrar sobre esas presiones mencioné cuatro casos concretos de atropellos judiciales generados por presión de las ONGs feministas (con "f" de "financiades"). 

Los casos fueron "María no se va", el caso Mastandrea, y las falsas violaciones "en manada" de Valizas y de El Cordón.

Los comentarios guardan un silencio sepulcral sobre los atropellos. En cambio se ocupan de mi.

Al leerlos me enteré de que soy "un viejo rancio", un "misógino", un "machista",de que tengo "disonancia cognitiva" y de que nací "en un repollo".  Además, gracias a Fati Vaz, puedo agregar: "Por suerte estás en la Estación Carnelli y en un tiempo dejarás de escribir cosas tan sesgadas".

Gracies, chiques, por este maravilloso ejemplo de cómo no se debe debatir. 

Voy a darles, gratis, cinco consejos sobre cómo evitar quedar como tonte al comentar un texto:

1) Leer antes el texto.

2) Si uno es débil de entendederas, leerlo dos o tres veces.

3) Si creen que ya lo entendieron, demuéstrenlo con un argumento que tenga algo que ver con el tema del texto.

4) Si no se les ocurre nada inteligente, tranqui, no es obligación escribir pavadas. 

5) Por último, recuerden siempre que el insulto habla más del insultador que del insultado.

De nada.


Nota publicada por Hoenir Sartou en Facebook a proposito de los comentarios que tuvo  a raíz de su última nota que también repoducimos en este medio: "MOISÉS Y EL FMF"

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