Se estima que entre el 10% y el 13% de la población adulta en Uruguay padece trastornos depresivos o de ansiedad, de acuerdo con datos compartidos por el Observatorio Uruguayo de Salud Mental y encuestas recientes del Ministerio de Salud Pública (MSP). Esto significa que más de 300.000 uruguayos conviven con esta realidad, posicionando a la depresión como la patología mental con mayor impacto y nivel de recuerdo en la sociedad.
Según el mismo observatorio, quienes viven en contextos de vulnerabilidad socioeconómica tienen hasta un 50% más de riesgo de desarrollar trastornos depresivos debido al estrés estructural. Uruguay combina dos realidades complejas: se encuentra entre los países con mayor tasa de suicidio per cápita de la región y registra niveles masivos de morosidad, donde más del 64% de la población mantiene deudas activas.
El vivir condicionado por el pago de cuotas o bajo la persecución de agencias de cobranza genera un estado de alerta y vulnerabilidad constante. Esto desgasta los mecanismos de defensa psicológicos y se traduce clínicamente en altos niveles de estrés financiero, insomnio, angustia crónica y depresión.
Frente a esta "epidemia silenciosa" se escuchan algunas voces, la Lic. Adriana Besso, presidenta de ANDCU (Asociación Nacional en Defensa de los Derechos de los Consumidores y Usuarios) ha publicado en varios medios locales y del exterior, y organizó recientemente el evento "Sobreendeudamiento en el Uruguay. Diálogo Multisectorial" en el Anexo del Palacio Legislativo el pasado 27 de agosto.
Tuve el honor de participar en uno de los paneles junto a la Dra. Mariella Bernasconi, el Lic. Marcelo Ventos (IPRU) y el Dr. Economía Rodrigo Arnabal (BCU).
Todos coincidimos que el modelo tradicional centrado exclusivamente en la mora, la cobranza y la ejecución, ha fracasado. El endeudamiento es creciente, en Uruguay no existe la cultura del ahorro y la depresión es una enfermedad en franco crecimiento. Este modelo afecta de manera directa las condiciones esenciales de vida y la dignidad de las personas.
"Todos estamos en el fango, pero algunos miramos las estrellas", Lord Darlington en el Acto III de la obra El abanico de Lady Windermere.
Felipe Caorsi
Fuente: La República (Uruguay)

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