Sobre la opinión del Cardenal Sturla -por Juan Carlos Nogueira


Sobre la opinión del Cardenal Sturla

La reciente intervención del cardenal Daniel Sturla en El País, vinculando la baja natalidad en Uruguay a una supuesta “falta de fe”, resulta tan insólita como impropia. No solo porque reduce un fenómeno demográfico complejo a una explicación confesional, sino porque asume —sin rubor— que se trata de su fe, una entre varias, además en sostenido retroceso.

Conviene preguntarse qué autoridad real puede tener un sacerdote para pontificar sobre la decisión de formar una familia, asumir la responsabilidad de traer hijos al mundo, criarlos y educarlos. La paternidad y la maternidad no son conceptos abstractos ni ejercicios espirituales: implican cargas materiales, afectivas y morales que el clero, por definición, no experimenta.

Tal vez el cardenal debería concentrar su energía en asuntos más cercanos y urgentes. La Iglesia que dirige no ha logrado aún resolver —ni siquiera esclarecer con transparencia— los reiterados casos de abusos sexuales cometidos por miembros de su propio clero. Los antecedentes son públicos. Entre ellos, las denuncias recientes de padres de alumnos del colegio Jesús María, presentadas ante la curia, por hechos de acoso sexual, maltrato institucional y discriminación. Según los propios denunciantes, el cardenal habría condicionado su intervención a que dichas denuncias fueran retiradas.

Desde esa posición, y con ese historial inmediato, resulta francamente inadmisible que pretenda erigirse en maestro de paternidad y maternidad para la sociedad uruguaya. Antes de dar lecciones morales al país, quizá debería demostrar que puede garantizar, al menos, el cuidado y la protección de los niños que se encuentran bajo la órbita de su institución.


Juan Carlos Nogueira

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